R. Lumbreras conferenciando sobre RAMÓN

25 de noviembre de 2003: El planeta de los simios.

En esta fecha concurrieron tres hechos noticiables en la actualidad española, aunque de distinta trascendencia, como se reflejó en la prensa. El primero fue el duelo por la muerte del gorila albino "Copito de Nieve", el segundo la jornada de lucha por la igualdad de derechos de la mujer, y el tercero una conferencia en Valladolid conmemorativa del cuadragésimo aniversario de la muerte de Ramón Gómez de la Serna, pronunciada por un servidor. La noticia en la portada de todos los periódicos fue la foto gigante de Copito de Nieve. La jornada de lucha por la igualdad de la mujer y contra la violencia de género pasó a un segundo plano, y mi conferencia en tributo a RAMÓN, ni siquiera tuvo eco en la prensa: no asistió ni un solo periodista. Por este lamentable acontecimiento (el soslayo de los verdaderos acontecimientos), comencé mi disertación dedicando unas palabras en tono joco-serio al simio (Copito), antes de hablar del eximio (Ramón), sin olvidarme de reivindicar en jornada tan señalada la causa de la igualdad de derechos de la mujer y de la erradicación de la  violencia de género que sufre todavía en este país que se dice "desarrollado".

Mi no-adhesión a las solemnes exequias y homenajes del finado gorila (y macho), la manifesté en la siguiente PROCLAMA, enviada y publicada en los dos diarios de más tirada en la región: el Norte de Castilla y El Mundo (Diario de Valladolid). Agradezco desde aquí a los periodistas que deshicieron el entuerto publicando mi PROCLAMA: no sería justo atribuir a un gremio tan eficaz y habitualmente solidario las decisiones que emanan de la cúpula ejecutiva de sus empresas.
 
 

PROCLAMA RAMONISTA, MONOSUSCRITA Y MONOTEMÁTICA (Y NADA MEGALÓMONA)

"Hay siempre tanta gente ante la jaula de los monos,
que parece que dan conferencias"
Ramón Gómez de la Serna


Ayer murió en Barcelona el gorila albino “Copito de Nieve”, que según declaraba un político del lugar en Radio Nacional era “un ciudadano más”. Pero parece que se ha quedado corto el declarante. Porque se ha sacado con el cuerpo del simio un molde de escayola para una futura estatua, se ha anunciado la inauguración de una calle con su nombre, y se han llevado a diversas  instituciones científicas su semen, su piel y su cerebro (no han dicho si con relicario).

El abajo firmante propone, en acto de desagravio por este disparate delesa humanidad, que se tome el cuerpo del primer niño que haya muerto al alba de hambre, guerra o enfermedad curable, se haga un molde con su cuerpecito, se lleve un mechón de su cabello a un relicario (la única verdadera reliquia de un “santo inocente”)y se le dedique una calle: la calle más arrabalera y recóndita, por donde no osen pasar las limusinas ni desfilen los tanques (qué parecidos, ¿no?).

Mientras tanto, con el mismo derecho, al menos, el firmante de esta pro-clama-al-cielo, celebra un acto de homenaje a un hombre que, además de genial era bueno. Y por eso murió en la miseria. Y por eso le negaron los premios. Y por eso ha sido olvidado por los dispensadores de homenajes. Porque el delito, en esta tierra de medianía, es ser inteligente en vez de un mono. El delito, en esta época de hipocresía es atreverse a “decir lo que se piensa, en vez de pensar lo que se dice” (Quevedo). El delito es declararse en contra del energumenismo y el belicismo (1936). El delito es no dejarse tentar por ninguna facción, ser imparcial, no declararse nunca partidario, por amor a todo y a todos. Como lo hizo RAMÓN.
 
 

Valladolid, 25 de noviembre de 2003.

En el cuadragésimo aniversario de la muerte de RAMÓN.

Roberto Lumbreras (Blanco).


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